mirando por la ventana

Me desperté esta mañana con la canción de la bella y la bestia. Un vecino tocaba su flauta desde su ventana. Salgo a la terraza y le escuchamos, yo y algunos vecinos de abajo. Le pedimos que toque otra, porque hoy no hay prisas. Hoy hay tiempo. 

A las doce, los niños sacan las ollas y cucharas de madera. La música metálica hace un eco entre los edificios. Desde lo lejos, nos sonreimos, y nos sentimos cerca.

A las ocho de la tarde, nos veremos otra vez. Saldremos a nuestras pequeñas terrazas, encenderemos las luces de los móviles y aplaudiremos a todos los hombres y mujeres que están luchando por nuestro país. Es un evento constante en este tiempo tan incierto.

Son raros, estos días. Largos y quietos. Pero el aroma del café por las mañanas parece ser más fuerte, el mensaje de un amigo un abrazo escrito, y últimamente, cuando escucho una canción, puedo escucharla bien.

Sería una mentira decir que esto no es difícil. Se que soy afortunada, yo estoy bien de salud, y hay personas realmente pasándolo mal. Personas solas en sus casas, amigos que han dado positivo y están enfermos en la cama o desconocidos preocupados y heridos esperando atención en el hospital. Familiares de amigos que en estos tiempos, también son nuestra familia. Porque si tu estás sufriendo, yo también lo estoy. 

A veces esa sensación de miedo o fatiga cubre mi mente. Solo hace un par de semanas estaba pensando en decisiones que tenía que tomar, como qué iba hacer en vacaciones, por ejemplo, o decisiones profesionales. Ahora, en un rehacer repentino de un día típico, me pregunto, ¿Qué hago hoy en este piso de 3 habitaciones? ¿Cómo vivo bien entre estas cuatro paredes? ¿Qué puedo hacer para mover mi cuerpo, fortalecer mi mente, aligerar mi corazón? ¿Qué puedo regalar en espíritu a mis queridos, a los que tengo cerca pero no lo suficientemente cerca? ¿A los que tengo lejos y ahora parece que están más lejos aún? ¿Cómo puedo ser amable conmigo misma, y con los que están sufriendo mucho más que yo?

Si soy honesta, se que deslizar incesantemente por el Instagram, el Facebook o las noticias no es manera de combatir esto. Se que me viene bien leer, escribir, pintar, ver alguna peli… Pero sería triste distraerme tanto que pierda esta oportunidad para pensar, crear, hasta recrear cómo estoy viviendo. Buscar lo verdadero en este momento, lo que va más allá de este miedo o preocupación. ¿Qué hago, cuando escucho la sirena de la ambulancia pasar por la calle vacía? ¿Cuando recibo un triste mensaje de otro víctima de este tiempo tan incierto? 

No tengo respuestas, pero no puedo dejar que el cielo gris de hoy dicte cómo me siento o cómo voy a vivir esto. Por ahora seguiré esperando las canciones del vecino por las mañanas. Continuaré saliendo a las ocho para aplaudir, continuaré buscando esos rayos de sol, en canciones y conversaciones honestas, en la dulzura de una mandarina. En la canción de los pájaros en una noche en vela. En rutinas y momentos de descanso,en momentos de reflexión y consuelo.

Continuaré mirando por la ventana, y seguiré orando. Que este tiempo nos haga mejores. Que este tiempo nos haga fuertes. Que este tiempo nos sorprenda. 

olhando pela janela

Acordei hoje de manhã escutando alguém tocando ” A Bela e a Fera” com uma flauta desde alguma janela do outro lado do nosso prédio. Nos inclinamos sobre a varanda e batemos palmas, eu e alguns vizinhos lá embaixo. Pedimos que toque outra música, porque hoje não há pressa. hoje, há tempo.

Ao meio-dia, ouvimos uma balada de panelas de crianças de uma varanda. Às oito da noite, podemos esperar uma onda de aplausos para os homens e mulheres fortes que estão lutando por o nosso país. É um evento constante no qual podemos nos apegar.

São estranhos, estes dias. Longos e quietos. Mas o cheiro do café da manhã parece ser mais forte, o texto de um amigo é um abraço escrito, e ultimamente, quando ouço uma música, posso realmente ouvi-la.

Seria uma mentira dizer que isso não é difícil. Eu sei que tenho sorte, estou de boa saúde e há pessoas que estão realmente tendo dificuldades. Pessoas sozinhas em casa, amigos que deram resultados positivos e estão doentes na cama ou estranhos preocupados e feridos aguardando atendimento no hospital. Família de amigos que atualmente também são nossa família. Porque se você está sofrendo, eu também estou.

Às vezes, esse sentimento de medo ou fadiga cobre minha mente. Apenas algumas semanas atrás, eu estava pensando nas decisões que tinha que tomar, como no que ia fazer nas férias, por exemplo, ou nas decisões profissionais. Agora, em um repentino remake de um dia típico, eu me pergunto: o que farei hoje neste apartamento de 3 quartos? Como vivo bem entre essas quatro paredes? O que posso fazer para mover meu corpo, fortalecer minha mente, iluminar meu coração? O que posso dar em espírito aos meus queridos, aqueles que estão perto de mim, mas não o suficiente? Os que tenho longe e agora parece que eles estão ainda mais longe? Como posso ser gentil comigo mesmo e com aqueles que sofrem muito mais que eu?

Se eu for honesta, sei que percorrer incessantemente o Instagram, o Facebook ou as notícias não é uma maneira de combater isso. Sei que é bom ler, escrever, pintar, assistir um filme … Mas seria triste ficar tão distraída que perco essa oportunidade de pensar, criar e até recriar como estou vivendo. Procurar a verdade neste momento, o que vai além desse medo ou preocupação. O que faço quando ouço a sirene da ambulância descer a rua vazia? Quando recebo uma mensagem triste de outra vítima deste tempo incerto?

Não tenho respostas, mas não posso deixar o céu cinzento de hoje ditar como me sinto ou como vou viver isso. Por enquanto, continuarei aguardando as músicas do vizinho pela manhã. Continuarei a sair às oito horas para aplaudir. Continuarei a procurar aqueles raios de sol, em canções e conversas honestas, na doçura de uma tangerina. No canto dos pássaros em uma noite sem dormir. Em rotinas e momentos de descanso, em momentos de reflexão e conforto.

Enquanto isso, continuarei a olhar pela janela e continuarei orando para que isso nos torne melhores, para que isso nos torne mas forte, para que isso nos surpreenda.